Tiempo de Cancelar

La cantidad de emails con ofertas, anuncios, newsletters que llegan a mi buzón es impresionante. Con el tiempo he aprendido a usar filtros que envían muchos de esos mails directo al basurero. Sin embargo, el tiempo que demora en cancelar una subscripción es casi inmediato pero voy postergando la limpieza para después porque no quiero distraerme de leer algo que ha llamado mi atención.

El ir preparándome para migrar a un nuevo ecosistema me está obligando a enfrentar lo que he ido postergando en los últimos años. He empezado una limpieza de mis buzones y de mis cuentas. Estoy cancelando subscripciones a correos de productos, blogs o servicios que ya no están en mi radar o que ya no tengo interés alguno en leer.

Al final me he sentido bien. Mentalmente bien.

Me doy cuenta de que no necesito tanta contaminación digital en mi vida. Menos emails me dan más espacio virtual y distraen menos mi día con notificaciones innecesarias.

Quizás es tiempo para ti de cancelar innecesarias subscripciones también.

Homescreen Diciembre 2017.

Mi primera página está limpia de apps. Mi idea es que sea lo menos estresante posible mirar el móvil. El fondo es una foto mía tomada en Chorrillos, Lima.

He entrado en esa etapa en mi vida donde quiero salirme del ecosistema de Apple y probar otras alternativas. El iOS 11 es frustrante. Mi curiosidad me hace pensar en la Surface y en el OnePlus 5T a futuro.

¿Seré el único que piensa en este sacrilegio?

El Grupo de Perú

Corría el verano de 1,982 en Lima, mes de enero para ser exactos y había un ambiente de expectativa por saber con quién iba a jugar Perú en el mundial de España. Yo era un chico de 11 años que iba creciendo con la idea de que era algo normal que mi país asista a un mundial. Aún tenía recuerdos muy vagos de Peru en Argentina 78, un par de escenas del partido contra Escocia, Cubillas celebrando y la canción pegajosa gracias a Ovación, el programa de Pocho Rospigliosi. Había el consenso de que Peru hizo un buen mundial en Argentina y se hablaba del 6-0 a voz baja, como si hubiese sido un mal sueño, como un accidente que se debe borrar de los libros.

Era la época de Sport Billy y Naranjito, de 300 Millones en Español, de Ultrasiete, de Transtel… los veranos eran de ensueño, inocentes, antes de la explosión del terrorismo en la capital. Alli estabamos todos, atentos al sorteo…

“Italia… pucha… que ese equipo es difícil”.. “Polonia, ¿quién juega alli?… ese es fácil”… “Camerún… ¿Africanos? … no tienen historia, a esos los goleamos”

Recuerdo que había mucho optimismo, ese iba a ser un buen mundial. Hasta se hacían proyecciones para la siguiente ronda. Era un hecho de que pasábamos, teníamos un gran equipo y le habíamos dado un baile a Uruguay y Colombia en las eliminatorias.

La historia nos recuerda que el gol del Panadero Diaz a Italia fue medio de chiripa para el empate. Que Camerún no se asustó por nuestro juego en lo más mínimo y que Polonia nos dio una tanda… Lato y Boniek eran los más odiados en esos días.

Creo que fuimos a ese mundial confiados, crecidos, creídos… y regresamos humillados. Hoy, al leer a la prensa internacional, me doy cuenta de que Francia, Dinamarca y Australia celebran que les haya tocado jugar contra nosotros. Y me acuerdo… y los veo con la misma actitud que tuvimos nosotros en aquel lejano 82.

Debo confesar que eso me hace sonreír… Peru va a dar la sorpresa. Podemos ser la Polonia o Camerún de ellos.

Pronto lo sabremos. ¡Arriba Perú!

La Despedida

Los acompañaron en muchos juegos. Han sido usados hasta el cansancio. Algunos ya están rotos, otros simplemente dejaron de ser importantes para ellos. Muchos cuentos y libros para colorear también se han juntado en este ritual de limpieza. Los que están en buenas condiciones pasarán a otras manos, para los demás su vida útil caducó. Y sin embargo hay una extraña sensación que involucra recuerdos y memorias, imágenes de momentos grabados en nuestras mentes con muchos de esos juguetes y libros. Puede ser una tristeza asolapada para mi, para ellos es la expectativa de hacer lugar para nuevos juguetes sabiendo que los viejos ya les dieron todo lo que les podían dar.

Y la vida sigue pasando delante de nuestros ojos…

Piedras

Las playas de Miraflores están llenas de piedras y rocas que hacen que la aventura de surfear sea un suplicio para pies no acostumbrados a superficies puntiagudas y resbaladizas. He aprovechado para desempolvar la vieja M8 cuya batería no me da para mas de 100 fotos. Ese limitante me hace pensar bien en que tomar y cuando tomar, siempre teniendo como modelos a mis hijos.

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Dias de surf en Lima

Existe una relación especial de mi familia con el mar. Por mas que el tráfico desanime y que sea pesado cargar las tablas y descargarlas para después volverlas a meterlas al auto, ir a la playa termina siendo una experiencia de desconexión. El plus mayor es que  disfruto ver a mis hijos surfear y al mismo tiempo coger la cámara de fotos y poder perderme en mis pensamientos mientras miro el mar y esperar el momento indicado para hacer “click”.

 

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