Lo que me pasa muy a menudo.

Las pantallas de los aparatos son muy adictivas. No puedo recordar el momento en que se volvieron parte de la rutina diaria. Sin embargo cuando las apago me asalta esa sensación de aburrimiento que dura unos minutos la cual da paso a un periodo de introspección donde por fin pongo atención a mis pensamientos.

Curioso que cuando era chico perderme en mis pensamientos no era una tarea difícil.

Pedronline @pedroin