Journey

Videojuegos son una acumulación de muchos medios de expresión artística. Allí está el soundtrack compuesto por una o varias personas, luego las imágenes artísticas en 2D y los modelos en 3D. A ello se suma los escritores que crean mundos con historias o “Lores”, los programadores que le dan color y vida a innumerables códigos. Todas estas expresiones artísticas enfocadas a una sola meta: crear un videojuego que llame la atención de una audiencia ávida de pasar un buen rato.

Muchas veces me han preguntado si soy aficionado a algún videojuego y durante los últimos 6 años mi respuesta ha sido “si… Destiny de Bungie”. (Con una honrosa interrupción, la increíble “The Last of Us”).

Como todo juego AAA, Destiny se basa en un modelo de expansiones o “DLC’s” los cuales se ofrecen anualmente. Traduciendo esto, no siempre hay cosas que hacer en el juego si ya terminaste la historia principal y completaste los retos de subir tu luz/poder o las aventuras de conseguir las armas nuevas que cada temporada trae.

Son en esos tiempos muertos donde uno tiene dos opciones: O sigues jugando misiones repetidas para cumplir con desafíos pasados o te alejas del juego por un tiempo, hasta la próxima expansión. Sucede que Destiny es un juego cooperativo, necesitas interactuar con personas, y estas personas las encuentras en su mayoría en “clanes”. Pertenecer a un clan tiene sus beneficios puesto que hay misiones grupales conocidas como “Raids”. Es a través de mi clan donde interactuo con personas de otros países con quienes he logrado estrechar una amistad online, sin rostro y todo por audio mientras vamos juntos en alguna aventura o misión. Esa relación online era el plus de seguir jugando Destiny en sus meses muertos.

Con la llegada de la pandemia, mis hábitos y rutinas diarias cambiaron. Y mis preferencias de videojuegos también. Quería ver que otros juegos me he perdido en esta larga fidelidad a Destiny. Así que empecé a buscar algo diferente, algo que en mis ratos de ocio me permita ser parte de una historia variada. Y lo encontré.

Enter Journey

Journey es un juego del 2012 que fue creado originalmente para la PlayStation 3. Años después sacarían una versión para la PlayStation 4. No toma más de un par de horas para acabar el juego. Pero vaya, ¡que juego!

Journey es una parábola interactiva, la historia de un viajero solitario que empieza en un desierto y termina en una analogía hermosa de la vida misma. Uno no entiende el mundo de Journey al empezar el juego, uno aprende al experimentar, al interactuar, al jugarlo. Conforme vas progresando aprendes a reconocer patrones y también a “comunicarte” en este alegórico mundo. Journey es un juego con colores que ayudan a comunicar emociones y sonidos que te envuelven y relajan. Escucharlo con audífonos y jugarlo en un momento de tranquilidad casera permiten disfrutarlo al máximo.

La belleza de este juego radica en que es un paralelo de nuestra vida y sus diferentes etapas de desarrollo. Nacer, explorar, avanzar …todo está allí, perfectamente construido para que el jugador se descubra a sí mismo en esta aventura. Como pensamiento final, Journey es un juego atemporal, te exige a pausar, a ni estar apurado, a disfrutar lo visual. Si estás acostumbrado a juegos de pelea o de guerras intergalácticas, quizás te parezca desesperante en el inicio. Me pasó igual. El juego se quedó guardado por años en un disco duro. Por alguna razón, en esta semana que pasó me llamó la atención. Era como que estaba listo para jugarlo, y claro que valió la pena. Hermoso juego.

Pedro Infantas @pedroin