Uno de esos días

Me es interesante como un película pone en perspectiva el mensaje de la gracia que Pablo predicaba incansablemente. Si uno piensa por un instante las vidas que Salud de Tarso tomó en sus manos puede entender porqué le era importante el mensaje de la gracia. Imagino las innumerables veces que luchaba contra pensamientos de su pasado y la urgencia que tenía de renovar su mente y recordar que la Gracia De Dios era suficiente.

Enmarcamos a la Hospitalidad dentro de la idea de un acto de abrir puertas hogareñas (algo que en los modernos tiempos es difícil de hacer por cuestiones de seguridad) y hemos olvidado el arte de la Hospitalidad de una conversación no apurada.

El riesgo de la resolución de leer la Biblia al principio del año es que sea algo mecánico, como leer mensajes en el celular o ver fotos en Instagram y no desarrolle una relación con Dios que termine afectando mi manera de pensar, hablar y actuar. La lectura de la Biblia debe provocar una conversación constante con Dios que conlleve a una transformación progresiva al tener un entendimiento más claro de quien es Dios y quien soy yo.

Creo que la pregunta que puede servir como punto de partida sería “¿Porqué quiero leer la Biblia?” y al saber la respuesta podemos alinearnos en nuestra meta que es conocer mas de Dios porque le amamos y no porque tenemos que leer un libro de preceptos.

No se trata de que “tengo que leer la Biblia”, más bien se trata de que “quiero leerla”. Lo primero te lleva a un ritual diario de checks en tu Devocional 365, lo segundo te lleva a una revelación de la Palabra de Dios que afecta toda tu vida.